Decorar un espacio apostando por un dominio del color blanco es una opción que ofrece resultados espectaculares. Sin embargo, en muchas ocasiones ocurre que al pasar la idea a la práctica no se logra exactamente el efecto deseado, en lugar de ello se obtiene un ambiente frío e impersonal. Si te gusta el color blanco y estás pensando en decorar algún espacio en el que el absoluto protagonista sea este color, a continuación te proponemos dos ideas que te ayudarán a lograr un ambiente agradable, cálido y personalizado:

  • En una decoración en la que predomine el color blanco, si se introduce un punto de gran contraste, el resultado será no sólo impactante y espectacular, sino también sofisticado. Un buen ejemplo de ello es apostar por un suelo oscuro o, en su defecto, una gran alformbra oscura e incluso por pequeños elemento decorativos que contribuyan a crear ese contraste: cuadros, lámparas, algún mueble, etc.
  • El blanco combina con cualquier otro tono o color, por lo que da mucho juego a la hora de crear combinaciones. Sin embargo, si se pretende crear un espacio especialmente cálido y acogedor, la mejor opción es, sin duda alguna, combinar el color blanco con la madera, preferiblemente madera en colores claros.
    Se trata de una combinación siempre acertada que, independientemente del espacio del que se trate, nunca falla, siempre supone un acierto.