Hoy he vuelto a Casa Decor con esa mezcla de curiosidad y expectación que siempre me provoca esta cita. Hay lugares que uno visita para ver tendencias. Otros, en cambio, se recorren para entender hacia dónde se mueve una forma de mirar. Casa Decor pertenece claramente a la segunda categoría.
Este año, la edición de Casa Decor 2026 nos lleva hasta el número 11 de la calle San Agustín, en pleno Barrio de las Letras de Madrid. El edificio ya marca el tono desde el primer momento. Tiene historia, tiene capas y tiene ese aire de lugar que ha vivido muchas vidas. Fue convento, después colegio religioso femenino y ahora se convierte, durante unas semanas, en un laboratorio de interiorismo, arquitectura, diseño, artesanía y experimentación.
Subir por Casa Decor siempre implica aceptar un pequeño viaje. Entras en una estancia y cambias de universo. Pasas de una propuesta más escenográfica a otra más silenciosa. De pronto, un baño se convierte en manifiesto. Una cocina habla de tecnología. Un dormitorio plantea preguntas sobre el descanso. Y una terraza, como me ocurrió hoy, puede convertirse en un remanso de paz.
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Una terraza después de cuatro plantas
Mi parada especial de hoy ha sido la terraza diseñada por Mayice Studio para Nuez Cerámica. Mayice Studio, formado por Marta Alonso e Imanol Calderón, ya dejó una huella importante en la edición anterior con su “Cabineto de la Curiosidad”, que recibió la primera mención del jurado al Mejor Proyecto 2025.
Por eso, llegaba con ganas de ver cómo habían resuelto su regreso. Y la sorpresa ha sido encontrarme con un espacio exterior, estrecho, alargado y aparentemente difícil. La terraza mide 14 metros de largo por 2,70 de ancho. No parece, de entrada, el lugar más cómodo para levantar una propuesta memorable. Sin embargo, ahí está precisamente el mérito.
Mayice no intenta disimular la dificultad. La trabaja. La convierte en recorrido. La transforma en una subida. La terraza se articula alrededor de una escalera que invita a avanzar, a elevar la mirada y a buscar el cielo.
Después de recorrer varias plantas de Casa Decor, ese gesto tiene mucho sentido. Uno llega cargado de estímulos, colores, materiales y discursos. Entonces aparece esta terraza como una pausa. No es una pausa vacía. Es una pausa construida con intención.
La escalera funciona como un premio. Subes y, al final, Madrid aparece de otra manera. No aparece como postal. Aparece como horizonte. Y eso, en una ciudad tan intensa, tiene algo de regalo.
La cerámica como punto de partida
Uno de los aspectos que más me interesó del proyecto fue su relación con el material. Mayice Studio no se acercó a la cerámica desde una mirada superficial. No eligió piezas bonitas para decorar una terraza. Empezó por la fábrica, por el proceso y por la materia.
Marta me contó que el proyecto llegó casi como un regalo. Ella e Imanol trabajan mucho desde el contacto directo con los materiales. Les gusta visitar fábricas, conocer talleres y hablar con quienes producen aquello que luego entra en los espacios. En este caso, viajaron a Teruel para conocer de cerca el trabajo de Nuez Cerámica.
Esa decisión cambia todo. Cuando un estudio entiende cómo nace un material, también entiende hasta dónde puede llevarlo. La cerámica extruida tiene complejidad. No todas las fábricas trabajan este tipo de piezas. Además, exige precisión, paciencia y una buena dosis de confianza entre diseñador y fabricante.
En la terraza de Casa Decor, esa investigación aparece en distintas formas. La cerámica se convierte en escalera, celosía, muro, taburete y filtro de luz. También funciona como piel y como estructura visual. No se limita a revestir. Construye el carácter del espacio.
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Tierra, luz y cielo de Madrid
Hay una lectura muy bonita en esta terraza. La cerámica conecta con la tierra. Su color rojizo dialoga con el ladrillo madrileño. Al mismo tiempo, la escalera conduce hacia arriba, hacia una vista abierta y hacia ese cielo de Madrid que tantas veces parece tener más luz de la cuenta.
Esa mezcla entre tierra y cielo sostiene todo el proyecto. No hace falta explicarla demasiado cuando estás allí. Se siente. La materia pesa visualmente, pero la estructura resulta ligera. El color tiene fuerza, pero no invade. La escalera ordena el espacio, pero no lo endurece.
A ambos lados, unas piezas cerámicas verticales crean una especie de jardín abstracto. Recuerdan a tallos, a bambú, a un pequeño campo construido. No imitan literalmente la naturaleza, y eso me parece un acierto. La evocan desde la proporción, la repetición y la sombra.
Marta hablaba de unas piezas casi como joyas. Y lo entiendo. Hay detalles que no necesitan brillar para tener valor. Basta con que estén bien pensados.
Un proyecto desmontable y con segunda vida
Casa Decor plantea siempre una pregunta incómoda. ¿Qué pasa con todo lo que se construye cuando termina la edición? En una época en la que hablamos tanto de sostenibilidad, esta cuestión ya no puede quedar en segundo plano.
Aquí Mayice Studio y Nuez Cerámica han dado una respuesta concreta. Todo el espacio se desmontará y tendrá una segunda vida. La instalación viajará después a un campo de naranjos situado junto a la fábrica de Nuez Cerámica, donde servirá para mejorar un espacio destinado a eventos.
Ese dato no es menor. Cambia la naturaleza del proyecto. La terraza deja de ser una instalación efímera y se convierte en una arquitectura en tránsito. Nace en Casa Decor, pero no muere allí.
Además, el equipo tuvo que resolver importantes limitaciones técnicas. El edificio no permitía intervenir de cualquier manera. Había que respetar pesos, proteger la estructura y trabajar sin taladrar elementos delicados. También había que tener en cuenta el viento, la lluvia y la exposición exterior.
La solución llegó con una estructura ultraligera de aluminio y piezas cerámicas adaptadas. Algunas celosías se fabricaron con la mitad de espesor para cumplir con las exigencias de peso. Todo debía ser autoportante, desmontable y transportable.
El resultado parece sereno, pero detrás hay mucha complejidad. Esa es una de las mejores señales de un buen proyecto. Cuando el esfuerzo técnico no se convierte en ruido, sino en calma.
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La belleza también se construye con errores corregidos
Me interesa mucho esa parte invisible de Casa Decor. Vemos los espacios terminados, fotografiados y preparados para recibir visitantes. Sin embargo, antes hubo dudas, pruebas, ajustes y decisiones incómodas.
En esta terraza, el trabajo de montaje tuvo algo de traje a medida. Cada bastidor necesitó pruebas. Las piezas cerámicas tenían sus pequeñas imperfecciones. Había que entender tolerancias, ajustar encuentros y aceptar que el material vivo nunca se comporta como una línea perfecta en un plano.
Esa imperfección aporta humanidad. La cerámica no parece un producto frío. Mantiene algo del proceso, del horno y de la mano que la fabrica. Y, además, la luz la modifica constantemente.
Durante el día, las sombras recorren el suelo. Por la noche, la retroiluminación transforma el conjunto. El rojo de la cerámica se vuelve más intenso. La terraza adquiere una presencia casi silenciosa desde el exterior.
Incluso un vecino del edificio de enfrente ha sentido esa presencia. Según me contaron, ve la terraza iluminada por la noche y dice que le transmite paz. Esa anécdota me gustó mucho. Porque confirma que la arquitectura no termina en sus límites físicos. A veces alcanza a quien la mira desde lejos.
Una pausa necesaria dentro de Casa Decor
Casa Decor 2026 reúne muchas propuestas, muchas marcas y muchas formas de entender el interiorismo actual. Sin embargo, no todos los espacios consiguen quedarse en la memoria. Algunos impresionan durante unos segundos. Otros, en cambio, se instalan poco a poco.
La terraza de Mayice Studio pertenece a este segundo grupo. No necesita levantar la voz. No busca sorprender con artificio. Propone una experiencia sencilla, pero muy afinada. Caminar, subir, respirar, mirar.
Y quizá ahí está su fuerza. En un momento en el que el diseño corre el riesgo de convertirse en imagen rápida, este espacio pide tiempo. Pide una mirada más lenta. Pide entender la materia, el lugar y la luz.
También habla de una manera distinta de trabajar con las marcas. Nuez Cerámica no aparece aquí como mero proveedor. Aparece como parte del proceso creativo. Su fábrica, su catálogo, su tecnología y su capacidad de adaptación forman parte del resultado.
El interiorismo que se abre a otras disciplinas
Salgo de esta visita con una idea clara. El interiorismo contemporáneo ya no puede entenderse como una disciplina cerrada. Necesita conversar con la arquitectura, la artesanía, la industria, la sostenibilidad, el arte y hasta la emoción.
Mayice Studio lo demuestra con una terraza que parece sencilla, pero que contiene muchas capas. Hay investigación material. Hay lectura del lugar. Hay técnica. Hay reutilización. Hay oficio. Y hay, sobre todo, una voluntad de crear una experiencia que el visitante recuerde.
Esa combinación me interesa especialmente. Porque Casa Decor no solo sirve para ver qué colores, acabados o piezas llegan con fuerza. También sirve para detectar cómo piensan los estudios que están empujando el sector hacia lugares nuevos.
En este caso, el proyecto nos recuerda algo básico. Diseñar no consiste solo en llenar un espacio. Consiste en darle sentido.
Y hoy, en esa terraza estrecha del Barrio de las Letras, el sentido aparecía con una claridad preciosa. Estaba en la tierra roja de la cerámica. En la ligereza de la estructura. En la escalera que sube hacia el cielo. Y en esa vista de Madrid que, por unos segundos, consigue que todo parezca un poco más sereno.



